Este pueblo se caracterizó por la fabricación de
balsas de cuero de lobo que utilizaban para uso
propio y para intercambiarla por otros productos. Esta
embarcación se construía de cuero de lobo marino,
cuya piel era ablandada en agua dulce; luego se cosía y se
recubría con aceite del mismo animal, dejando una pequeña
abertura para introducir una caña que permitía inflarla.
Sobre los flotadores se incorporaba una plataforma de madera
que podía transportar de uno a cuatro navegantes. El
desplazamiento se lograba mediante el uso de un remo de
doble pala. Para pescar los changos usaban un arpón de hueso
a cuyo extremo amarraban un cordel de cuero. Además,
hicieron uso de redes que ellos mismos tejían con fibras
vegetales o intestinos de animales marinos.
Respecto de su organización, se puede decir que los
changos se agrupaban en familias pequeñas con asentamientos
dispersos, que reconocían como su territorio un sector de la
costa que contara con agua dulce para beber.
Su vivienda la construían con estacas de madera o
costillas de ballena cubiertas con cuero de lobo y algas
marinas. En el interior, las familias se acostaban sobre
algas secas o cueros de camélidos.
Sus creencias religiosas fueron bastante escasas,
pero se contaba entre ellas el culto a los muertos, pues los
enterraban acompañados de herramientas y otros objetos.