Serías capaz de imaginarte sin ropa para abrigarte, sin
un supermercado cerca donde comprar tus alimentos, o sin
utensilios para comer? Pues bien, imagínate ahora a los
primitivos aborígenes haciendo uso de su creatividad para
obtener día a día sus alimentos, cocinando en un fogón, y
fabricando rudimentarias herramientas para poder realizar
tareas tan simples para nosotros, como cortar. Eso es lo que
tuvieron que hacer nuestros antepasados para poder
subsistir.
Existe la teoría de que los primeros hombres que
llegaron a América, lo habrían hecho provenientes de
Asia a través del Estrecho de Bering, un angosto paso
que separaba ambos continentes. Así, luego de que arribaran
sucesivas oleadas de inmigrantes asiáticos, se admite
también la llegada por mar de grupos polinésicos y
melanésicos procedentes de las Islas del Pacífico
Central y Sur. Una vez que estos grupos se contactaron con
el medio americano, fueron desarrollando civilizaciones
propias que lograron altos niveles de desarrollo en
Centroamérica y América del Sur (Perú).
Los primeros habitantes de Chile ingresaron al territorio
por las mesetas altoandinas del extremo norte y por
los pasos cordilleranos en la zona centro y sur, hace
aproximadamente catorce mil años. Entre ellos es posible
distinguir aquellos pueblos primitivos o
recolectores, y los que logran una mayor jerarquía
cultural aunque sin alcanzar una organización
político-social elevada.
Al igual que sus ancestros, ellos subsistieron también
gracias a la caza de grandes animales como
mastodontes, perezosos gigantes y algunos
ejemplares extintos como el caballo
americano.